Si llegaste aquí porque sientes que ya no puedes continuar, no tienes que resolverlo a solas. Lo más importante ahora es ganar tiempo, reducir el peligro y acercarte a una persona o servicio que pueda acompañarte.
Si podrías hacerte daño ahora
Llama al 911 o acude al servicio de emergencias más cercano. Dile a alguien: “No me siento seguro conmigo mismo y necesito que te quedes conmigo”. Aléjate de armas, medicamentos u otros medios con los que podrías lastimarte. No permanezcas solo.
No necesitas sentir esperanza para pedir ayuda
En una crisis, la mente puede presentar el dolor como permanente y sin alternativas. No es necesario discutir contigo mismo ni encontrar una gran razón en este momento. Puede bastar con posponer cualquier decisión irreversible y aceptar compañía durante las próximas horas.
Razones pequeñas también cuentan
Esperar a que cambie la intensidad
Las crisis emocionales pueden subir y bajar. Dar tiempo permite que aparezcan opciones que ahora no puedes ver.
Permitir que alguien ayude
Una persona, un familiar o un equipo de emergencias puede sostener contigo este momento.
No decidir en el peor instante
Puedes aplazar cualquier decisión y concentrarte únicamente en mantenerte a salvo hoy.
Dar espacio a lo desconocido
No necesitas saber cómo se resolverá todo para permitir que el siguiente día llegue.
Después de la urgencia
Una vez que estés a salvo, la atención psicológica puede ayudarte a comprender el dolor, reconocer desencadenantes, fortalecer apoyos y elaborar un plan de seguridad. En algunos casos también será necesaria atención psiquiátrica o médica.
Para orientación no urgente
Procuramos responder dentro de un día. Este canal no sustituye el 911 ni emergencias.
Contenido orientativo con revisión profesional en psicología clínica · Actualizado el 9 de septiembre de 2026. No sustituye una evaluación individual ni un servicio de emergencia.
